Invierno

Carlos Durana Ph.D., M.Ac. practices acupuncture in Bethesda, Maryland, Reston, Virginia, and in Washington D.C.

“Se tamiza de Cernedores de plomo”

Se tamiza de los Cernedores de plomo –
Se pulveriza toda la Madera.
Se llena con Alabastros de Lana
Las Arrugas de la Carretera –

Hace un rostro Liso
De Montañas y de Laderas –
La Faz intacta desde el Este
En Este otra vez

Se extiende a la Cerca –
La envuelve Baranda por Baranda
Hasta que se pierde en los Vellones –
Se trata del Velo Celestial

Agitar y Apilar – y Represar –
Un Cuarto vacío de Verano –
Hectáreas de Articulaciones, donde las Cosechas fueron,
Independientemente, pero por ellas –

Arruga las Muñecas de Mensajes
Como los Tobillos de una Reina
La quietud de sus Artesanos – como Fantasmas –
Negando que ellas han estado –

Emily Dickinson

El invierno es un tiempo de hibernación, de preservar la energía de la vida. Toda la naturaleza se recoge para protegerse de la severidad y dureza del invierno. A medida que el frio llega, muchas aves se van al sur; los animales se reúnen en manada e comienzan a hibernar en cuevas y huecos. Hasta las plantas almacenan energía en su centro, hay dentro de la quietud, la actividad oculta de la gestación donde la esencia de la vida persiste en preparación para la renovación en la primavera. La naturaleza parece dormida e inactiva en la superficie, dormir cuando la oscuridad llega más temprano. Hay belleza en la desnudez de los árboles y ramas, de pié como si estuvieran solitarios, balanceándose y algunas veces temblando en el viento. También está la belleza del silencio, de los árboles y del frio. En la naturaleza, como en nosotros, el invierno es un tiempo de encerrarse y almacenar, un tiempo para preservar nuestras energías y construir nuestras reservas. No es un tiempo para demasiada actividad, ya que necesitamos protegernos de los elementos. En invierno debemos estar conscientes de nuestros límites y de no agotarnos. “Saber cuándo parar es preservarnos del peligro.” Lao Tzu.

Las energías del invierno en nosotros son experimentadas en nuestra capacidad de adaptarnos y preservarnos de la híper actividad y de peligros no deseados. Sabiduría es saber nuestros límites y adherirnos al flujo de la vida que nos mueve. Al atesorar nuestros recursos y construir nuestras reservas, mejoramos la potencia de una acción futura y proveemos una base firme de nuestra voluntad, previniendo así de caer en esfuerzos y luchas innecesarios y por consiguiente sentirnos sobrecargados y eventualmente quemados (en sentido figurado).

El invierno es la estación para estar más conscientes de nuestra necesidad de calor, descanso, quietud, tranquilidad y reflexión. Al realizar estas actividades construimos nuestras reservas. Algunas veces las bendiciones del invierno son difíciles de absorber debido a sus dificultades y cambios a medida que nos confronta con la experiencia de profundizar en nuestro ser interno. El retiro puede ser una gran fuente de placer a medida que nos conectamos más profundamente con nosotros mismos, ó una fuente de malestar e inquietud si le tememos a la jornada interior, una jornada que puede ser tensa con incertidumbre. Cómo luchar con la incertidumbre? Cómo enfrentar los riesgos, miedos y desafíos? Cómo me adapto? Cómo estoy consciente de mi voluntad, mis capacidades para almacenar y regenerar, y del uso de mi poder? Encontrar las respuestas a estas preguntas y encontrarse con los desafíos que presentan aparecen fuera de la energía y movimiento que el invierno puede estimular o encender en nosotros. El invierno es un tiempo para estar más consciente de las elecciones y cambios que hacemos y de los riesgos que tomamos. Un tiempo para sentir los efectos de estas elecciones y cambios en la cantidad y calidad de nuestra energía.

El inverno también nos confronta con la experiencia de los finales, aun cuando los finales son comienzos. Ya que dentro de la quietud del invierno se encuentra la semilla de la primavera, de la actividad y de la gestación. En nosotros, esto puede manifestarse en nuestra habilidad para dejar germinar ideas, sueños y planes, y haciendo que estén listos para ser implementados en la primavera como nuevos proyectos.

Noche de Invierno

Mi casa es pobre; aquellos que amo me han dejado.
Mi cuerpo está enfermo; no puedo participar en la fiesta.
No hay una sola alma viviente ante mis ojos
Mientras me encierro solo en un cuarto de mi cabaña.
Mi lámpara rota alumbra con una llama débil;
Mis cortinas están y no se unen.
“Tsek, tsek” en la puerta y en la ventana
Otra vez escucho la nueva nevada.
Mientras envejezco, gradualmente duermo menos;
Despierto en medio de la noche y me siento en la cama.
Si no he aprendido el “arte de sentarse y olvidar”,
Como puedo soportar esta total soledad
Rígido y austero mi cuerpo se aferra a la tierra;
Sin obstáculos mi alma cede el paso al Cambio.
Así ha sido por cuatro tediosos años.
Por mil y trescientas noches!

Po Chu-i (A.D. 812)

Noche de Invierno

Mi cama está tan vacía que continúo despertando;
A medida que el frio aumenta, el viento nocturno comienza a soplar.
Susurra en las ventanas, sonando como el mar.
Oh esas serían las olas que me llevarían de regreso a ti!

Chien Wen-Ti

Copos de Nieve

Fuera del seno del Aire,
Fuera de las nubes plagadas de sus vestidos agitados,
Sobre el bosque marrón y desnudo,
Sobre los campos cosechados abandonados,
En silencio, y suave , y lentamente
Desciende la nieve.

Aún cuando nuestras fantasías nubladas toman
Forma de repente en alguna expresión divina,
Aún cuando el corazón atormentado lo hace
En la confesión del semblante blanco
El cielo turbulento revela
El dolor que se siente.

Este es el poema del aire,
Lentamente grabado en sílaba silenciosa;
Este es el secreto de la desesperación,
Anhelando en su seno nublado,
Ahora susurrado y revelado
A la madera y en el campo.
Longfellow

Amaneciendo Tarde y Jugando con A-Tsúi, Envejecido Dos

Toda la mañana he estado en cama acogedoramente;
Ahora al anochecer me levanto bostezando.
Mi tibia cocina es rápida para encenderse;
Frente al frio espejo soy lenta para arreglar mi cabello.
Con la nieve derretida hiervo un té aromático;
Sazonado hasta cuajar cocino un pudin de leche.
No hay más nadie sino yo para reírse de mi pereza y gula;
Mi vigor alegre nadie lo sabe sino yo.
El sabor de mi vino es suave y sin veneno;
Las notas de mi bandola son suaves y traen alegría.
A los Tres Placeres en el libro de Mencius
He añadido el cuarto de jugar con mi bebé niño.

Po Chu-i (A.D. 831)

Despidiéndose de la Cocina de Invierno

En el quinto día después de la llegada de la Primavera,
Por todas partes las actitudes de la gracia de la estación!
El blanco sol gradualmente extiende su curso,
Las nubes grisáceas se mantienen como si fueran a caer;
La última astilla de hielo se rompe en astillas de jade;
Los nuevos tallos forman coles rojas.
Las cosas que me encuentro están llenas de alegría;
No soy so Yo que ama la Primavera.
Para darle la bienvenida a las flores me paro en el jardín;
Para disfrutar de la luz del sol me siento debajo del alero frontal.
Aún en mi corazón permanece un pesar;
Pronto debo partir con la llama de mi cocina roja!

Po Chu-i (A.D. 822)

Carlos Durana Ph.D., M.Ac. is scheduling acupuncture appointments in Reston, Virginia, Bethesda, Maryland and in Washington D.C.

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