Otoño

Carlos Durana Ph.D., M.Ac. practices acupuncture in Reston, Virginia, Bethesda, Maryland and in Washington D.C.

“El Viento del Otoño”
Wu-ti (157-87 B.C.)

El viento del otoño llega; las nubes blancas vuelan,
La grama y los árboles se marchitan; los gansos se van al sur.
Las orquídeas, todas en flor; los crisantemos huelen a dulce.
Pienso en mi amada dama; Nunca puedo olvidarla.
El bote templo-flotante cruza el río Fen;
A través de todo el camino, blancas olas emergen.
La flauta y el tambor mantienen el ritmo al sonido de las canciones del remador;
En medio de goce y banquete pensamientos de tristeza aparecen;
Los años de juventud son tan pocos, envejecer es seguro!

“Tres, Cinco, Siete Palabras”
Li PO (A.D. 701-762)

El viento del otoño es luz,
La luna del otoño es brillante;
Las hojas caídas se reúnen pero luego se dispersan,
Un frio cuervo descansa pero otra vez se agita;
Pienso en tí y me pregunto cuándo te volveré a ver otra vez
A tal hora, en una noche así, cruel es el dolor del amor.

“Navegar en el Otoño”
Lu Yu (A.D. 1125-1210)

Lejos y alejado navego en mi barco liviano;
Mi corazón da saltos con gran ráfaga de alegría.
A través de las ramas sin hojas veo el templo en la madera,
Sobre la corriente menguante torres del puente de piedra.
Abajo los herbosos carriles de ovejas y bueyes pasan;
En la villa brumosa las garzas y urracas lloran.
De regreso a casa bebo una copa de vino,
Y la codicia del viento de la noche no necesita del miedo.

El otoño es un tiempo de reunir y cosechar las generosidades del verano, para luego almacenarlas para su uso a través de los días más crueles del invierno. El empuje hacia arriba de la energía de la primavera, la expansión del verano y los frutos del final del verano son remplazados ahora por un movimiento de colecta cuando la vitalidad se preserva hacia adentro para preparase para el invierno. La calidez de la luz del sol se desvanece a medida que el aire se enfría. Las acciones de reunir y acumular ponen límites en nuestra vitalidad. Hay una tendencia a querer levantarnos más tarde. Nuestro empuje vital se mueve hacia el almacenamiento y retracción en lugar de dispersar nuestra vitalidad.

Los nutrientes en las hojas son transportados hacia las ramas. La savia de los árboles se fija en el interior, hacia las raíces. Las ardillas están sabiamente recolectando y almacenando sus nueces. La piel de los perros y gatos crece más gruesa para protegerlos del frío. Al mirar alrededor, toda la naturaleza está comprometida con la preparación para el invierno que se acerca. Es vital que cosechemos y almacenemos durante el otoño porque si dejamos los cultivos en los campos, se pudrirán, dejándonos con un sustento invernal pobre y miserable. En el tiempo de cosecha la bondad de la naturaleza ha alcanzado su completación y perfección. Si en el otoño no somos capaces de reunir esta energía, podremos volvernos más susceptibles a los resfriados y a otras enfermedades, y en el invierno estos problemas pueden empeorar. Desde el punto de vista chino, estamos en el deber de actuar de acuerdo a las leyes de cada estación.
Cuando fallamos en hacer esto, produce una falta de preparación y apoyo, la cual se siente más agudamente durante la próxima estación.

Existe también un esplendor y una riqueza atribuidos al otoño en los colores bonitos y brillantes de las hojas, el aire claro y crujiente y los cielos azules y despejados. A veces pensamos sobre el otoño como un tiempo de muerte sin embargo es también una estación que está viva y vibrante con actividad. Amarillos, marrones-rojizos y rojos vibran en todas sus formas y matices en las hojas que tiemblan y balancean, reluciendo en el viento.

La acción de recolectar o de tomar lo que es valioso, está balanceada por una acción opuesta, la de dejar ir, desprenderse de lo que no es esencial. El árbol, al haber reunido los nutrientes que son esenciales para la vida durante el invierno y para el renacimiento en la primavera, ahora deja caer sus hojas. El lazo se rompe literalmente a medida que los vientos fríos soplan a través de las ramas, soplando las hojas muertas hacia el aire. La lluvia lava y limpia la corteza, arrastrando las hojas marchitas al suelo. Las hojas caídas se descomponen junto con las frutas y cultivos dejados en la tierra, fertilizando los suelos y nutriendo las semillas en preparación para el crecimiento del próximo año.

Para nosotros, el otoño es también un tiempo de dejar ir, de desprendimiento, un tiempo de preparación y de culminación, un período de limpieza, de vaciar cosas. A veces estamos muy conscientes de como el tiempo pasa, de como otro verano se ha ido y de lo rápido que está pasando el año. Con estos sentimientos vienen a veces recuerdos de nuestro pasado y junto con estas memorias, el recordatorio firme de cuán lejos esos días están. El otoño es un tiempo de transición que toca la tristeza dentro de nosotros a medida que dejamos ir el pasado. Para algunas personas este estado de consciencia del paso del tiempo causa una sensación de luto y un intento de parar esta transición, de detener el cambio, y de aferrarse al pasado.

Las energías del otoño que están en nosotros se manifiestan en nuestra habilidad de vivir nuestra tristeza y para dejar ir el pasado, descartando aquellas cosas de nuestras vidas que no son esenciales, aquellas actitudes, sentimientos, posesiones y eventos de vida que no han servido de nada. Este es un período para limpiar y no dejar que nuestra vitalidad se esparza ya que el movimiento del otoño coloca límites en nuestra vitalidad y marca el comienzo de la necesidad por guardar y conservar, la esencia del invierno. Al mismo tiempo que el dejar ir nos permite renovarnos y tomar aquello que es valioso –ideas, sentimientos, inspiración, y formas de mirar las cosas. Cuando encontramos el esplendor y la belleza del otoño en nosotros mismos, incrementamos nuestra capacidad de irradiar nuestra riqueza y valor como ser humano único.

Los pulmones y el intestino largo

Desde el punto de vista de la medicina China tradicional, cada una de las cinco estaciones es una concentración de un tipo particular de energía. El paso del tiempo marcado por las estaciones, implica la sucesión de un tipo de energía hacia otro tipo (Larre, Schatz & Rochet de la Vallee, 1986). Esta misma sucesión, este movimiento ocurre dentro del ser humano como un principio de organización de vida. La energía del otoño es similar a la energía de las funciones de los pulmones y del intestino largo. Por medio de estos órganos y sus energías encontramos el otoño manifestado dentro de nosotros.

En esta sección exploraremos las funciones y actividades asociadas con los pulmones y el intestino largo. La metáfora del metal es tradicionalmente usada para representar las funciones y actividades influenciadas por estos órganos y sus energías.

Estas funciones y actividades incluyen:

Funcionamiento físico: respiración y remoción de productos metabólicos finales; la velocidad de las reacciones químicas con ácido-base manteniendo el equilibrio ácido-base; la cantidad de oxígeno disponible para nuestras células las cual determina el nivel de energía y la formación de órganos, en el cerebro, por ejemplo; la absorción de agua y electrolitos en el intestino largo así como la formación de algunas vitaminas, y el almacenamiento y eliminación de heces. Inmunidad y protección; la piel y la nariz; el ritmo de todas las funciones; actividades automáticas; renovación y reposición de energía.

Funcionamiento emocional y psicológico: la habilidad para sufrir, lamentarse; la capacidad para dejar ir y desprenderse de lo que no es esencial; cosechar nuestra experiencia de vida (sabiduría); individualización; separación, valorar a los demás; autoridad y respeto; calidad de vida; belleza, estética y refinamiento del ser; el refinamiento de la razón y del pensamiento; inspiración.

Funcionamiento espiritual y de renovación: pureza de los valores y mantener los estándares; apreciar los principios, metodicidad, precisión y el valor del ritual y la doctrina; conexión espiritual; energías -similar a aquellas del otoño- procesos de consolidación, inhibición y de desprendimiento.

Funciones de los Pulmones

La respiración se inicia al momento de ser expuestos al mundo exterior. Después de un parto normal, los recién nacidos comienzan a respirar inmediatamente con un ritmo respiratorio completo. Habiendo permanecido unidas por un fluido viscoso, las paredes de los pulmones requieren de una gran fuerza para abrir los pulmones y comenzar a respirar. Obligados a la resistencia del fluido dentro de los pulmones, se requiere de una gran presión para desinflar los pulmones. Como consecuencia la respiración se vuelve más fácil. La respiración se normaliza aproximadamente cuarenta minutos después del nacimiento.

Durante la inhalación, la contracción de los músculos del diafragma tira la parte baja del cuerpo hacia abajo. Este movimiento, junto con la contracción de los músculos intercostales (entre las costillas) el cual eleva el tórax, permite que los pulmones se expandan y tomen aire. Durante la exhalación, el músculo del diafragma se recoge, los músculos abdominales se contraen, y las costillas se extienden , ayudando a soltar el aire al comprimirse los pulmones.

La principal función de los pulmones es la respiración. Este proceso ayuda a mantener las concentraciones adecuadas de oxígeno, dióxido de carbono e iones de hidrógeno en los fluidos del cuerpo con el fin de mantener una velocidad adecuada de las reacciones químicas en las células. Los cambios en la concentración de estos iones causan cambios en el centro de respiración del cerebro (médula y puntos bajos) para alterar la actividad respiratoria.

Los pulmones, los riñones, la vejiga y el intestino largo están todos involucrados en la eliminación de productos metabólicos finales. El dióxido de carbono es el más abundante de todos. Los pulmones liberan el dióxido de carbono durante la exhalación. La concentración del dióxido de carbono en los fluidos del cuerpo afecta grandemente las reacciones químicas de las células y el pH de los tejidos, el equilibrio ácido-base. La regulación de la concentración de iones de hidrógeno en el tejido es uno de los aspectos de la homeóstasis más importantes (Guyton, 1977). Las alteraciones en la concentración de estos iones puede alterar la velocidad de las reacciones químicas en las células. La alcalosis causa híper –excitabilidad del sistema nervioso, por ejemplo, nerviosismo y espasmos musculares. La acidosis por otro lado, deprime la función del sistema nervioso central causando depresión emocional, desorientación y coma.

La respiración puede eliminar más ácido o base que todos los demás “buffers” en el cuerpo. El pH de los tejidos del cuerpo puede ser ajustado por un cambio en la velocidad de respiración. La rectificación del equilibrio ácido-base en nuestro sistema le permite a nuestro cuerpo, mente y emociones recuperar el equilibrio.

En el cerebro, un incremento de dióxido de carbono o de iones de hidrógeno causa un incremento en el flujo de sangre hacia el cerebro el cual sucesivamente se lleva estos iones fuera del tejido del cerebro. Una disminución en la concentración de oxígeno aumenta el flujo de sangre y de este modo aumenta el flujo de oxígeno en los tejidos del cerebro. Estos mecanismos ayudan a mantener un nivel constante de iones de hidrógeno y como resultado mantienen la actividad neuronal normal en el cerebro. En consecuencia, la cantidad de oxígeno disponible para nuestras células, obtenida a través de los pulmones, determina el nivel de energía y función de nuestro cerebro.

El oxígeno juega un papel en el flujo de sangre no solo en nuestro cerebro pero a lo largo de todo nuestro cuerpo. La concentración de oxígeno en los tejidos es el regulador más importante del flujo sanguíneo en la mayoría de los órganos. Para restaurar el nivel de oxígeno necesario cuando la concentración del mismo cae, el flujo sanguíneo aumenta en esos tejidos. Después de que el oxígeno se combina con la hemoglobina de la sangre en los pulmones, es transportado y liberado en los tejidos.

El Intestino Largo

El intestino largo tiene el doble papel de absorber el agua y los electrolitos así como de almacenar y liberar las heces. Alrededor de 500 a 100 ml de bolo alimenticio parcialmente digerido pasa a través del colon cada día a través de la válvula ileocecal. Esta válvula se abre rítmicamente a intervalos frecuentes, un mecanismo que puede estar afectado por las emociones. En la primera mitad del colon se reabsorben los iones de sodio y cloro así como el agua hacia el cuerpo. El resto de los contenidos junto con el agua son propulsados por perístasis (contracciones infrecuentes dos o tres veces al día) hacia el colon pélvico y luego hacia el recto. En el colon existen numerosas bacterias las cuales son importantes para la formación de la vitamina K, vitamina B12, tiamina y riboflavina. Adicionalmente, la producción de secreciones mucosas ayuda a proteger las paredes del colon y retiene la materia fecal unida. Disturbios emocionales pueden causar una producción excesiva de esta mucosidad.

El colon pélvico sirve como un almacén de heces. El proceso de defecación es iniciado a través de la transferencia de las heces hacia el recto por medio de la perístasis y a través de los centros en la médula y médula espinal sacra. Las heces son constituidas por tres cuartos de agua y un cuarto de materia sólida (bacteria muerta, grasa, materia inorgánica, proteína y fibra no digerida).

Finalmente, la piel, que tiene varias funciones importantes como la sensación, protección, regulación de temperatura y secreción.
En la medicina China, los pulmones reciben la esencia vital (Qi) del aire que respiramos. La capacidad para tomar algo con respecto a los pulmones se refiere a la calidad de lo que recibimos en nuestra vida –aire fresco, nuevas ideas y sentimientos, etc. Este órgano y su correspondiente camino de energía son llamados “receptor de energía”. Indica el comienzo del final de la vida, proporcionando renovación y revitalización –una función cualitativa y no cuantitativa de nuestra salud. La reposición la energía Qi a través de la respiración adecuada puede ser más enriquecedora que los alimentos que comemos. Solo podemos vivir tres minutos sin aire, sin embargo podemos pasar varios días sin alimentos.

La función respiratoria ocurre a través de todo el nivel celular. El ritmo de la respiración pulmonar y celular y la animación resultante de los organismos están regidos por la función respiratoria de los pulmones. Al controlar los ritmos del cuerpo y propagar la energía, los pulmones proveen a todos los demás órganos con la posibilidad de un funcionamiento óptimo.

En la medicina China, los pulmones son responsables por la Qi de todo el cuerpo mientras que el corazón es responsable por la sangre. Sangre y Qi son dos aspectos de la vitalidad. Uno de los caracteres chinos que representa la función de los pulmones sugiere una habilidad de ser inteligente en el control de la vida, un conocimiento instintivo el cual corresponde con la energía básica conectada a las actividades automáticas que animan el cuerpo, por ejemplo, la percepción y las reacciones instintivas (Larre, Schatz & Rochat de la Vallee, 1986). El segundo carácter que muestra la función de los pulmones está representado en un grupo nudos de bambúes. La distancia entre los nudos de bambú marca la vitalidad del bambú; cada nudo permite la producción de otro nudo, el crecimiento del bambú. En referencia a los pulmones, los nudos representan una concentración de la fuerza de vida (Larre & Rocha de la Vallee, 1992); Por lo tanto, la función de las energías de los pulmones es propagar o pasar energía.

Así como en la medicina occidental, los pulmones son vistos como órganos que trabajan en cooperación con el corazón. En la medicina China, ellos son descritos como un ministro del corazón, que lo provee de energía e influye en su ritmo. Adicionalmente, los pulmones aseguran la hematosis en los lóbulos pulmonares influenciando, de este modo, el funcionamiento adecuado de la sangre.

Los chinos también atribuyen a las energías de los pulmones la función de la energía defensiva (Wei Qi) la cual protege el cuerpo de una invasión externa (bacterias y virus) y resguarda sus recursos. Parte de esta protección es proporcionada a través de la piel la cual es vista como un tercer pulmón y cuya condición está profundamente influenciada por los pulmones a través de su movimiento de la Qi defensiva. La piel actúa como una barrera a la invasión externa y también limita la expansión y la pérdida de energía y vitalidad del organismo lo cual se evidencia en su función termo-reguladora.

Los pulmones también influyen en la calidad de lo que recibimos a nivel físico, emocional, mental y espiritual del individuo. La revitalización y la reposición que experimentamos con la respiración profunda de aire fresco es vital para nuestro organismo, pero más importante aún puede ser la renovación que obtenemos de nuevas ideas, sentimientos, sensaciones y conexión interpersonal y espiritual. Estas experiencias brindan calidad en nuestras vidas y nos ayuda a liberarnos del estancamiento y de los vicios. J.R. Worsley (1982) se refiere a estas funciones como la “calidad y espíritu” en nuestras vidas. Cuando nuestra conexión con la vida espiritual está restringida, sufrimos. La palabra “inspirar” denota la conexión entre los pulmones y el espíritu. A través de la respiración estamos inspirados. No es de sorprender que en las tradiciones más espirituales los ejercicios de respiración sean usados como una forma de calmar la mente para que podamos entrar a nuestras dimensiones internas. Muchos escritores antiguos representan la respiración como el enlace con el Espíritu de Dios. La calidad de vida mejora con nuestro crecimiento espiritual a través del auto-desarrollo, la meditación y la oración.

Las grandes circulaciones y movimientos en el Paraíso que componen el Universo, desde la perspectiva China, tienen una correspondencia a nuestras vidas. Los pulmones son vistos como los transportadores del movimiento y voluntad del Paraíso (la influencia espiritual) en nuestra vida corporal. Los pulmones atraen y transmiten esta influencia hacia otros órganos. Ellos están representados como el “padre” de todos los demás órganos además del corazón.

Dejando ir, liberándose

A un nivel físico, el colon desempeña las funciones de recolectar, almacenar y dejar ir a medida que saca los productos de desperdicio de nuestro cuerpo. Esto también implica el movimiento por el cual el acto de “dejar ir” ocurre. El proceso consiste de asimilación así como despido o eliminación. Como sucede en el otoño, algunas cosas son cosechadas y usadas y muchas otras son descartadas. En cada célula de nuestro cuerpo, ocurre un proceso similar; las células liberan lo que no se usa. Aparecen desequilibrios cuando hay muy poca retención o cuando hay mucha retención –diarrea y constipación.

La función de dejar ir complementa la función de tomar algo de los pulmones. La eliminación hace un espacio para tomar de los alimentos de buena calidad. La función eliminación no es solo esencial para nuestra salud física como lo es para nuestro bienestar emocional, mental y espiritual. Así como las hojas que se caen en el otoño rompiendo sus lazos, tal vez es necesario dejar ir una creencia, un sentimiento o una relación que ya no es valiosa para que podamos hacer el espacio para algo nuevo, algo de valor.

El colon a su más profundo nivel nos permite romper lazos cuando es apropiado y necesario, en lugar de continuar atados a relaciones o situaciones que pueden contaminarnos, así como la materia fecal en nuestros intestinos, a medida que nos aferramos a cosas del pasado y queremos parar el paso del tiempo. El proceso de eliminación también tiene lugar en el reino de los pensamientos, de las ideas, opiniones y sentimientos que son negativos o inútiles. Así como en la eliminación física, podemos vivir desequilibrios emocionales, por ejemplo, eliminar o cortar una relación o un pensamiento demasiado rápido o aferrarnos por mucho tiempo. Espiritualmente, a medida que dejamos ir nuestros miedos de morir o de separación, tenemos entonces el “cuarto o espacio espiritual” para experimentar una conexión y unidad con el espíritu. El confrontar el envejecimiento, la muerte de ideas, sentimientos y a uno mismo en conjunto con la cosecha de las experiencias de vida, produce sabiduría la cual es el entendimiento y la experiencia de una vida bien vivida.

Dolor

El dolor es una emoción y una reacción natural asociada con la pérdida –lo que no está o lo que pudo haber sido. Una pobreza o una pérdida de la conexión con la vida espiritual, nuevos estímulos, ideas y sentimientos, y las interacciones personales producen dolor.

El dolor o la pena son descritos también en la literatura médica China como opresión, una experiencia donde la Qi está cerrada o bloqueada. En el otoño, cuando presenciamos la muerte de las hojas, el pasar del verano y del tiempo, puede existir un sentimiento de dolor. Nada queda en los campos. El movimiento expansivo del verano se ha ido y ahora hay un movimiento de recolección o constricción, una interiorizar. La pena que se puede ir con esto no es perjudicial y si lo es, es breve. Si se prolonga, produce “otoño” en el corazón de uno el cual cuenta a la naturaleza del corazón – para proveer iluminación y esperanza a otros (Larre, Schatz & Rocha de la Vallee, 1996). Una tristeza o dolor excesivos indican negación o un rechazo a aceptar la realidad tal como es. Los rituales de luto están destinados a regular la expresión de la aflicción para que siga su curso normal. Ellos ayudan a las personas a aceptar y a lidiar con la nueva realidad. Demasiado dolor o tristeza drenan nuestra vitalidad, “oprimen” el funcionamiento de los órganos, ya que los pulmones no pueden distribuir su energía apropiadamente.

El dolor en su expresión extrema puede convertirse en un pensamiento obsesivo, en ira, perdida de propósito y voluntad para actuar (ya que la opresión y la tensión impiden que surja la vida y la vitalidad) hasta causar enfermedades físicas. Una forma más profunda de dolor, consciente o inconsciente, es la experiencia de pérdida de un ser más profundo, el ser esencial. Esto puede sentirse como una sensación de vacío o de estar desconectado, y en el cuerpo se siente como hubiera un hueco. Un dolor vivido incompletamente o la ausencia de dolor, también es una forma de desequilibrio. Este es un disturbio del proceso normal de resolución; un estado de negación, inhibición y un conflicto interno pueden jugar un rol en este disturbio.

El dolor nos permite dejar ir lo que ya no está o lo que ya no es útil (ideas, ,sentimientos, relaciones, etc.). El dolor es una respuesta natural a la culminación de un lazo, un reajuste a la nueva realidad y la subsecuente formación de nuevos lazos. Cuando lloramos la pérdida de una relación y sentimos los miedos de separación y soledad, podemos crear espacio para experimentar nuevas conexiones así como para descubrir aspectos más profundos de nosotros mismos. Nuestra soledad, por ejemplo, puede convertirse en otro tipo de soledad – una experiencia de estar solo con nosotros mismos y aun así sentirnos realizados.

Metal

La idea del metal en la medicina China es usada para describir varias actividades y funciones asociadas con el otoño, los pulmones y el intestino largo y sus caminos energéticos asociados a diferentes niveles dentro de la persona. Los metales son creados como un resultado de una presión de concentración dentro de las profundidades de la tierra, una energía o un movimiento no parecido al del otoño. Esta idea de metales incluye no solo minerales como hierro y cobre sino también piedras preciosas como los diamantes y las joyas – todos recursos valiosos u objetos de belleza. El metal tiene connotación de los dos, algo duro y fuerte como el hierro para hacer estructuras pero también maleable que toma formas diferentes bajo las manos de un artesano.

Hablando de los pulmones humanos, enfatizamos la importancia de la calidad y valor de lo que recibimos. En la naturaleza, los minerales enriquecen la tierra, dándole calidad al suelo. La calidad preciosa de las joyas nos muestra la belleza, el valor y la importancia que está asociada con la función de los pulmones y del intestino largo en nuestras vidas. En nosotros, esta calidad está manifestada como un sentido de autoestima. Si no estamos en contacto con nuestro valor y esencia internos, tal vez tratemos de compensar este sentimiento de “pobreza” o “fealdad”, por ejemplo, adquiriendo posesiones materiales de gran valor o al asociarnos con otros que consideramos que son más importantes o más valiosos.

El otro aspecto del metal está asociado con la estructura y la substancia. Sin una estructura que provea rectitud y fortaleza, será imposible construir algo. En nosotros, las estructuras son necesarias para mantener la integridad, desde la célula hasta nuestro organismo entero. Problemas con degeneración y rigidez de la columna vertebral, por ejemplo, comprometería nuestro sentido de fortaleza y estructura. Substancias como alambres y cristales de cobre proporcionan los principales ingredientes para sistemas de comunicación tales como teléfonos y computadoras. Estos materiales conectan cualquier cantidad de cosas. En nosotros, la comunicación y la conexión interna y externa son vitales para nuestra salud. Por ejemplo, físicamente, el oxígeno se combina en los pulmones con la hemoglobina y es transportada hacia todos los tejidos; la integridad de esta red de comunicaciones es vital para todos los tejidos. La idea del metal también refleja otras funciones psicológicas asociadas con los pulmones y el intestino largo. Cuando carecemos de una calidad verdadera, nos convertimos en un estándar impuesto. La falta de balance, refinamiento y estética se transforma en perfeccionismo; la falta de verdadera pureza y calidad conduce hacia la rectitud. La falta de integridad, principios y valores la convertimos en una rígida adherencia a las reglas; sin autoridad pasamos a ser autoritarios y arrogantes. Los rituales pierden su elegancia y espontaneidad; la individualidad y un desprendimiento saludable se convierte en separación y cortes.

Nuestra habilidad para conectarnos y comunicarnos no solo con nuestro entorno y con otros individuos sino también con el aspecto más profundo de nosotros mismos, nuestro espíritu, es esencial para nuestra salud y bienestar.

Acupuncure is offered by Carlos Durana Ph.D., M.Ac. in Bethesda, Maryland, Reston, Virginia, and in Washington D.C.

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