Unidad, Conocimiento de la Propia Esencia y Cambio

Carlos Durana Ph.D., M.Ac. practices acupuncture in Washington D.C., Reston, Virginia, and in Bethesda, Maryland.

La idea del Tao (Vía) y de la energía Qi sugiere una interconectividad entre todos los fenómenos, una unidad. Esta idea está representada por el principio fundamental de Unidad. El principio de Unidad sugiere que todos venimos del mismo origen, toda la vida está interconectada y que la semilla del Origen está dentro de cada uno. Por lo tanto, existe una conexión entre todos los fenómenos, una unidad. La separación es una ilusión y crea sufrimiento. Una separación del propio ser, de la vida y de los demás. El ignorar esta Unidad parece ser el origen de todo el sufrimiento. Esta separación es una forma de auto-olvido, una falta de conocimiento de nuestra verdadera identidad, nuestra verdadera naturaleza o conocimiento de nuestra esencia que se siente conectada con los demás y con la vida (Tao). Nuestra Verdadera Naturaleza, la consciencia de nuestro núcleo o esencia, es nuestra fuente de amor, de auto estima, de fuerza, de apoyo, de inspiración y poder; esta es la parte de nosotros que conoce nuestras verdaderas necesidades y deseos. Las funciones y cualidades descritas por el Modelo de las Cinco Fases, cuando se encuentran en equilibrio, reflejan nuestro más profundo ser. Nuestros patrones de personalidad limitados pueden ser vistos como una desviación del ser más profundo.

A medida que nos alejamos de nuestra Verdadera Naturaleza, la fuente de nuestro sufrimiento y las soluciones que buscamos para remediar nuestro sufrimiento, ambas son externas a nosotros. Por ejemplo, vemos a nuestras parejas o a los demás como el origen de nuestra infelicidad, entonces estamos determinados a cambiarlos. Al hacer esto, nos debilitamos e incrementamos nuestro sufrimiento ya que vemos el origen de nuestra infelicidad como una fuente externa a nosotros, olvidándonos de que no hay separación, y que el origen está dentro de nosotros también. Desde este punto de vista tan limitado, comenzamos a desarrollar la decepción, los celos, la falta de poder y muchos otros sentimientos a medida que fallamos en el intento de cambiar a nuestra pareja o a los demás.

Nuestras percepciones limitadas de la realidad y de los demás es una interpretación – somos cocreadores de ella. Seleccionamos, descartamos y categorizamos información basados en selectividad y parcialidades mientras que al mismo tiempo ignoramos mucha información. Lo mismo sucede con nuestra visión acerca de nosotros mismos; es una interpretación personal basada en las experiencias y expectativas pasadas que rechazan mucha información acerca de quiénes somos realmente.

Nuestras percepciones limitadas sobre los demás y sobre la vida están basadas en creencias limitantes de nuestra esencia, en emociones y conductas originadas durante los primeros años de nuestro crecimiento. Estas nociones de nuestra esencia llegan a ser parte de nuestra identidad limitada que opaca nuestra verdadera identidad. Con respecto a nuestras percepciones limitadas, las creencias fundamentales de nuestros primeros años generan en nuestra consciencia diaria pensamientos repetitivos que actúan para confirmar nuestras creencias fundamentales (“No soy digno de ser amado”, “No soy valioso”, “ineficaz”, etc.); estos pensamientos le dan forma a nuestras percepciones de la vida y de nuestra pareja. Nuestras percepciones se convierten en interpretaciones de impresiones que tenemos y a las cuales les damos significado. Sucesivamente, estas percepciones le dan confirmación a nuestras creencias fundamentales que nos limitan en un círculo vicioso que tendrá mucha influencia sobre nuestras emociones y conducta. Si yo creo, por ejemplo, que no merezco cariño, cuidados y apoyo, mi consciencia diaria estará impregnada con preocupaciones de cuidado, de apoyo, dar y recibir, abandono y muchas más; mis percepciones se verán influenciadas por este tipo de interpretaciones donde le prestaré más atención a aquellas preocupaciones en mi interacción con mi pareja mientras se me escapan otras. Por lo tanto, se desarrolla un sesgo en mi percepción. Relacionarse con otros y con la vida bajo tales parcialidades me impide ser objetivo al tratar de comprender lo que mi pareja está diciendo o sobre sus intenciones.

Otra manera de mirar a este fenómeno es ver estas creencias limitantes fundamentales como una representación de un aspecto repudiado acerca de nosotros mismos (consciencia fundamental olvidada); por ejemplo, si mi creencia fundamental es “No soy valioso”, entonces estoy repudiando una parte de mí que tiene que ver con mi propio valor, mi poder y amor propio. Para lograr un sentimiento de cumplimiento, de auto-educación, un impulso evolucionario de vida, todos necesitamos buscar esta parte perdida de nuestra auto definición. Cuando lo buscamos afuera en medio de auto-olvido e ignorancia, proyectamos la parte repudiada en nuestras parejas o en los demás, quienes son vistos por lo tanto como la fuente externa y especial, el poder que nos realiza. Cuando este sentido de realización no ocurre, comenzamos a desarrollar visiones y atribuciones negativas sobre el carácter de nuestra pareja. La proyección es uno de los grandes destructores de todos los tipos de relaciones.

Recocer la Unidad con nuestra consciencia fundamental, Unidad con Origen, nos permite convertirnos en cocreadores. Nuestras percepciones limitadas atraen a nuestra vida lo que somos (un ser limitado); en nuestro previo ejemplo de indignidad, yo atraería situaciones y personas que pueden reforzar esa percepción de mi mismo. Por lo tanto ahí descansa el poder de nuestras percepciones, nuestras proyecciones. Al cambiar nuestras creencias fundamentales, nuestros pensamientos repetitivos e interpretaciones limitantes, podemos cambiar nuestra experiencia, podemos cambiar lo que atraemos en la vida, y podemos influenciar a otros más efectivamente. Al cambiar nosotros mismos nos colocamos en la mejor posición para influir en otros, no a través de la manipulación sino como fuente de inspiración al mostrarnos como realmente somos. Igualmente podemos obtener experiencias emocionales y desarrollar conductas que están sincronizadas con lo que realmente somos.

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